En un país que produce millones de barriles de crudo al día y que posee la quinta mayor
reserva de petróleo del mundo, cabría esperar una red eléctrica sólida y confiable. Sin
embargo, en Irak los apagones se han convertido en parte de la rutina. Esta misma semana,
una ola de calor extremo que elevó las temperaturas hasta los 50°C disparó la demanda
eléctrica y provocó un apagón nacional que dejó a millones de personas sin luz. La
electricidad volvió un día después, pero el problema de fondo sigue sin resolverse.
Pese a contar con inversiones multimillonarias y presencia de empresas energéticas
internacionales, Irak arrastra décadas de corrupción, mala gestión y conflictos que han
debilitado su infraestructura. La dependencia de gas importado desde Irán, sumada al
desperdicio de gas local por falta de desarrollo del sector, han creado una tormenta perfecta
que mantiene a la red eléctrica al borde del colapso. En InvertProfit analizamos las raíces
de esta crisis y los proyectos que buscan encaminar al país hacia la independencia
energética.
Un sistema eléctrico atrapado en el pasado
Desde la invasión de 2003 y la caída del régimen de Saddam Hussein, Irak no ha logrado
modernizar su red eléctrica. El subdesarrollo de su infraestructura, la falta de inversión
sostenida y el desvío de fondos destinados a proyectos energéticos han impedido cubrir una
demanda creciente.
Hoy, Irak depende de generadores privados para cubrir los cortes diarios, dejando a quienes
no pueden pagar este servicio expuestos a temperaturas extremas. Incluso con abundantes
reservas de gas natural, el país no ha desarrollado su capacidad de aprovechamiento,
quemando grandes volúmenes durante la extracción de petróleo (gas flaring) y perdiendo
recursos que podrían alimentar sus propias plantas.
La pesada dependencia de Irán
El 47% del gas que consume Irak proviene de Irán y aporta casi un tercio de su generación
eléctrica. Sin embargo, este suministro es inestable: Irán enfrenta sus propios problemas
energéticos y, en ocasiones, interrumpe el flujo por razones políticas.
La presión de Estados Unidos para que Irak diversifique su matriz energética ha aumentado
en los últimos años. Aunque las sanciones han limitado la compra directa de electricidad
iraní, el gas sigue llegando. Esto ha incentivado al gobierno iraquí a buscar alternativas,
pero el cambio no es rápido y enfrenta retos similares a los que se observan en otros
conflictos energéticos globales, como la crisis arancelaria en la Unión Europea.Proyectos para encender el futuro
Entre las iniciativas más ambiciosas destaca el acuerdo de 27.000 millones de dólares con
TotalEnergies , firmado en 2023, que incluye capturar gas quemado para uso en plantas
eléctricas y la construcción de un parque solar en Basora. Siemens Energy también ha
anunciado planes para añadir hasta 14 gigavatios de capacidad con gas nacional.
Aun así, la brecha es enorme: la demanda máxima ronda los 48 gigavatios, mientras que la
capacidad actual apenas supera los 28. Además, los proyectos enfrentan desafíos como la
corrupción, la presión de partidos vinculados a Irán y la volatilidad política. Estos obstáculos
recuerdan a los que han afectado la modernización de infraestructuras críticas en otros
mercados.
Un camino largo hacia la independencia energética
Expertos coinciden en que la autosuficiencia energética de Irak es alcanzable, pero
requerirá tiempo, planificación estratégica y estabilidad. Las reformas en marcha y las
inversiones extranjeras son pasos importantes, aunque insuficientes para eliminar de
inmediato los apagones crónicos.
La clave estará en aprovechar sus propios recursos, reducir la dependencia externa y
construir una red eléctrica capaz de responder a una población en crecimiento y a un clima
cada vez más extremo.
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panorama
En InvertProfit seguimos de cerca cómo las decisiones energéticas de los países impactan
en la economía global y en los mercados. Comprender casos como el de Irak no solo revela
los desafíos de un país petrolero, sino que ofrece lecciones sobre gestión de recursos,
diversificación y resiliencia económica. Síguenos para acceder a más análisis estratégicos
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